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domingo, 28 de junio de 2015

PODEROSO SE ALZA EN MY - Parte 2


Acto de Poder de Ahk Phypro, Maestro Iniciado del Numinoso Círculo Atlante

3. El primer signatario.

            Descendemos. Nuestros pasos reverberan y sus ecos se multiplican creando una sonoridad abisal. Las ondas se elongan, se dividen y se mezclan, y lo que parecen ser sonidos amortiguados de gotas o burbujas moviéndose por un espacio denso y deshaciéndose contra superficies inciertas en nuevas formas, respiraciones profundas y entrecortadas, toses nerviosas, torpes articulaciones y susurros, se confunden en un magma audible y táctil al mismo tiempo. Creía estar caminando por una pendiente hasta hace un rato, y sin embargo mi mente racional se encuentra tan abrumada que ha dejado de pensar en términos causales, y cualquier lógica temporal ha dejado de tener un sentido familiar. Me siento torpe en este espacio de densidad acuática, toco las paredes de lo que creía un corredor a fin de sentir la seguridad de algo sólido que me permita guiarme para avanzar en la oscuridad, pero su tacto, aunque firme, es oleoso, y cálido, y no me sirve como referencia, ni siquiera tengo claro qué es arriba o abajo, tengo que prestar atención a la forma en como percibo las respuestas de mi cuerpo y este entorno a los movimientos que creo estar efectuando. Y el olor, es dulce, intenso y sutil, diría que embriagador si no fuera porque siento las vías respiratorias más despejadas que nunca, hasta el punto que respirar me causa verdadero placer.
            Este olor es lo único que soy capaz de percibir ahora, el resto de mis sentidos están amortiguados, hasta la sensación de tener entrañas está desapareciendo. Conforme mi pecho se llena al respirar, la percepción de los músculos de mi espalda, de mis pulmones hinchándose y contrayéndose se hace cada vez más débil y desaparece. Es ausencia de peso y dolor, la falta de una vejiga y de unos intestinos siempre calientes, una falta de presión en las sienes y en la nuca. He dejado de escuchar latidos en el interior de mi cráneo.
            Abro los ojos y estoy aquí de nuevo, sentado con las piernas cruzadas, y empiezo a estar ciertamente sorprendido. Recuerdo haber leído en un libro de Burroughs algo sobre un artefacto que anula los sentidos: sumergido en una piscina de líquido a la temperatura exacta del cuerpo, en un silencio y oscuridad absolutos. Mi mente divaga en imágenes y recuerdos deshilachados que se deforman y se confunden: consuelo a mi padre que llora, la piedad me inunda mientras acaricio la cabeza de mi abuelo que agoniza temblando de miedo, doy puñetazos de rabia en la pared, me masturbo borracho, con la cabeza clavada en el borde de la terraza, mirando conmovido el púrpura de la noche, le hago el amor en una cama deshecha en Luxor, me mira y sus facciones se suavizan mientras llora de felicidad, corto ajo y estoy agradecido, contengo la respiración dentro del armario esperando a mi hermana para darle un susto, pego peces azules de charol sobre una cartulina al lado de un niño rubio, le gusta que esté aquí y a mí también, trato de moverme sin saber si sigo vivo tras la caída, esta mezcla de miedo y curiosidad es estimulante, no quiero escuchar sus voces de aliento y su admiración mientras escalo la pared, canto para que me escuche cuando entra y se pone detrás de mí, sé que está llorando de emoción y siento su tristeza mezclarse con la mía, miro hacia bajo encaramado en la roca, con el pecho al aire y el pelo al viento me siento seguro y poderoso, aprieto los dientes, deja a estos perros en paz, me levanto, voy a matarte, sumerjo mis brazos hormigueantes, dormidos, en la palangana antes del último día de selectividad, se lo digo y me doy cuenta de su dolor como un puñal que le arranco del pecho, recupero el aliento, tranquilo, tranquilo, se ha ido y sólo me queda el susurro del viento en las hojas de los álamos, esta tarde que se enfría y el sol, el sol que se marcha derramando zumo de naranja sobre el horizonte, el sol que nace entre las montañas que enmarcan este lago infinito que me arrasa los ojos, camino por el desierto con mis compañeros al lado de la caravana, los camellos bufando, Lengua de Carpa tiene una mirada pétrea, ¿qué ocurre?


Se levanta, mira con desapego y eso me asusta. Le tiendo lo mano, aparta la mirada de mis ojos y continua caminando y eso me parte. Ahora me arrastro solo entre la arena y el sol que me abrasa la piel, mi cabeza asfixiada dentro de un turbante, la barba llena de un sudor aceitoso y granos de arena entre mis dientes, exhausto, sin fuerzas para seguir y lleno de un terror rabioso que no me deja entregarme al abandono, la carne de mi garganta inflamada y reseca, desafiando a la luz bocarriba, juego con sus facetas en estas pupilas secas, bebiendo las briznas del aire, reptando a puñadas sobre esta nada inundada de mis emociones, grumos de arena y saliva y sudor que son tan míos como ajenos.

4. ¡Alzaos, oh, Puertas Eternas!

            No voy a abrir los ojos, estoy ahí donde sólo suena un disco estúpido, pero no voy a abrir los ojos y voy a sostener la mirada de esta ira que se contorsiona voluptuosa y salvaje ante mí. Aunque lo mismo de estar ahí que aquí. Sólo es preciso producir la fuerza suficiente contra la materia y dejar que tus músculos encuentren su propia tensión durante cada movimiento. Dejar que la emoción crezca con violencia y estalle, y entonces recordar y elaborar. Encuentras tu sitio en medio del fuego, las emociones que te inflaman y te colman, los pensamientos que te atormentan y te seducen se combinan y alimentan el fuego que te mueve para seguir vivo.
            Escucho la voz de Lengua de Carpa azuzando a los movedores. Todo tiembla alrededor, la arena se desprende de la arena, las columnas se resquebrajan en medio de nubes de polvo, las montañas estallan y las cenizas son engullidas por los ríos y lunas y soles se suceden en el cielo en un vértigo sin fin.
            También tiembla mi carne al caminar, y caen mis ropas. Caen al suelo mis emociones una vez sentidas, como costras de heridas que se abren cual bocas hambrientas en el cuerpo que las alimenta con el fruto de los pensamientos. Caen a su vez los pensamientos como pellejos de uva una vez su jugo se destila sobre el odre inmenso de la imaginación. Caen y son tan míos como la arena sobre la que se derraman.


            Escucho a Gamaheo conjurando Zomiel sobre el inconmensurable Do que Trarames mantiene. Escucho a Bar-Gal alimentar la nota madre con vibraciones eléctricas. Camino sobre este erial de belleza infinita en el que lo sagrado y lo profano se entrelazan como las aguas durante el reflujo de pleamar, como el viento cambia las formas y las formas al viento. Contemplo una y otra vez los equilibrios alcanzando su cenit en el momento de máxima tensión, en el que la nota se mantiene resonando pura, para romperse al instante antes de emerger nuevamente.
            ¿Quién soy sentado esta noche entre paredes de hormigón? ¿Quién soy ajeno al tiempo perdido en un centro que no para de girar en todas direcciones? Soy un manojo de material vivo, que rebosa de sensaciones, soy percepciones que se inscriben como algo hermoso, nuevo y cambiante en alguna parte de mí que llamo conciencia. Puedo recordar que solía percibir una identidad contenida de algún modo en esta carne sobre la que me sustento. Pero ahora esta carne me resulta tan mía como este desierto en llamas, esta música que hace que todo resuene, el viento, la luz, cada duna, cada ruina en este vasto espacio que se derrumba y este pequeño espacio ordenado y pulcro, en que algo que llamo identidad me indica que me hallo sentado, respirando con los ojos cerrados y la espalda recta, escuchando una música poderosa y sublime que también es un disco estúpido. Puedo recordar innumerables escenas vividas y que ellas solían definir quién creo ser, pero me falta la certeza que solía acompañarme de su realidad, de modo que quién soy es tan indeterminado como inestables los pensamientos que tratan de fijar estos flujos que se deforman. La única certeza que soy capaz de sentir sin reserva es que yo camino, y que sin importar dónde mire, en el horizonte veo alzarse al amanecer las Puertas Eternas.

5. El secreto de las Sendas.

            Agazapado sobre mis piernas al pie de las Puertas bostezo y estiro mis músculos repletos. Tengo hambre. Me deleito con los olores que me manchan la nariz, arrugo las facciones y me lamo los brazos.  Levanto las orejas y escucho. Estiro un brazo, unas uñas grises asoman lentamente de mis dedos cubiertos de pelo. Esta fuerza, este pulso vivaz me anima todo el cuerpo, salvo en sueños nunca había reparado en el placer que se siente simplemente al notar el diafragma y los músculos del pecho empujando las costillas y el esternón en cada inhalación.
            Tengo que ponerme en marcha. Huelo rastros de sangre por todas partes, sólo he de localizar el extremo de uno que pueda cazar, y querer hacerlo, pero no puedo decidirme porque es sorprendente sentirse así de vivo y en tensión, y me gusta recrearme en ello.
            De repente me asaltan las ganas de fumar. Cuando ocurre durante una alteración, usualmente supone que voy a pelear mentalmente con ellas a sabiendas de que voy a perder. Ahora la música es nada más que un disco compacto que gira en el reproductor, se acabó el hechizo. Me maldigo y ese conocido impulso autodestructivo me invade. Como siempre, intento tomar consciencia de mí mismo, del parloteo incesante que me acusa, del hambre omnipresente, el sentimiento de impotencia, el hartazgo de mi debilidad, miedo. El sueño repetido en el que soy un cazador y la conciencia de que sólo soy un hombre.

            Entonces salto, las extremidades estirándose y doblándose hacia atrás a una velocidad vertiginosa, el pulso de la sangre en la carne compacta recubierta de una piel gruesa, empujando el suelo de la ciudad que se va desvaneciendo tras de mí. Esto es Qlippoth, lo que queda cuando pasas y ni siquiera el recuerdo permanece. Tan solo adrenalina sosteniendo el siguiente paso que dar, el fuego que da forma al presente perfecto que se sucede vertiginosamente a sí mismo. El acto de estirar el cuello hacia delante, con el ceño y la mandíbula siempre en tensión, la lengua fuera echando babas, la nariz en la punta del hocico palpando cada olor. Sorteando a la gente lanzando dentelladas, porque puedo, arranco con movimientos dotados de una fuerza y una precisión inverosímil los postes como árboles sin hojas coronados por una luz psicotrópica. Esta furia es la fuerza que me permite seguir corriendo, la agresividad con que procedo estratégicamente a elegir, aceptando severamente la consecuencia de cada movimiento. Huele a sangre, a miedo y a determinación, y elijo perseguir este rastro. Esto es lo que soy, estas son las Sendas que recorro.

sábado, 24 de enero de 2015

Extraños sucesos en "La Mina" tras la primera luna llena del año

El pasado fin de semana se registraron unos extraños sucesos en las cercanías de Sevilla, concretamente en una finca conocida por el nombre de "La Mina". Se sabe que se encontraba allí una troupè de lo más estrafalario que responde al absurdo nombre de PYLAR, perpetrando una supuesta obra musical. Según fuentes, sobre las once de la mañana del sábado se procedió a pulsar cierto "botoncito" fatídico, que se cree fue la causa de una creciente sucesión de situaciones de lo más insólito.




Para las tres la tarde se había ya congregado por los alrededores un grupo de mirones, al parecer atraídos por la singular psicofonía que a la sazón se estaba registrando en la citada finca. El asunto empezó a enredarse, y verdaderamente retorcerse y curvarse, cuando los miembros de la singular troupè procedieron a reproducir a altísimo volumen el esperpento grabado durante las horas inmediatamente anteriores, afectando agudamente a la integridad síquica de varios testigos presenciales, que declararon entre indignados y perplejos que lo que recordaban haber oído con anterioridad, aunque espeluznante, no concordaba con esa especie de "terror cósmico" -fue una de las varias expresiones con que se referían a la susodicha grabación, siendo otras tales como "pantomima infernal", "broma de mal gusto", "fanfarria protomítica", y etcétera- que hería sus oídos ahora.

Ante el extraño caso, se procedió a solicitar el parecer de algunos expertos, que a su llegada entraron, no sin cierto recelo, y con variopinto instrumental de precisión, en la extraña casa sita en medio de la finca. Entre tanto, parece ser que los miembros de la troupè se regalaban con viandas y aperezaban al sol charlando amigablemente con el mayor descaro. Varias declaraciones del momento concuerdan en que "todo eran ruidos de tripas, suspiros y no pocas miradas torcidas, pues a nuestros aparatos nasales y terminaciones papilares llegaba el más delicioso de los aromas", "¡es un potaje de garbanzos!", "una situación desagradable, déjeme decirle", y así por el estilo.

Mientras, varios científicos e investigadores de diverso pelaje discutían, recorrían el interior de la casa, sin dar con el origen de aquella suerte de charanga ajena a los más elementales parámetros de buen gusto y normas de decencia. Desde el exterior se les podía ver midiendo y consultando complejísimos aparatos. Ora uno levantaba su muñeca a la altura de la oreja, para a continuación propinar delicados goplecitos sobre lo que suponemos era la esfera de un reloj; ora se podía ver a otro caminando distraídamente por el jardín, garabateando notas ininteligibles sobre una libreta. En ciertos momentos de silencio durante aquella grabación monstruosa, que parecía tener encandilados a no pocos de los presentes, se podían escuchar, provenientes del interior, todo tipo de interjecciones como estas que reproducimos a continuación:

- ¡No es posible! Pero... ¿quién demonios...?
- Estimado colega, con todo respeto, pero es una cuestión de tiempo, ¿no cree usted?
- ¿Cómo dice? ¿Pero no acaba de escuchar un maldito... ?
- ¡Cállese! ¡Suelte ese libro! ¡Insensato, no lo...
- ¡Aaaaaaahhhhhggg!

Y así por el estilo, más propias de un manicomio que de una reunión de eminencias en varias disciplinas.




Así se sucedían exabruptos y escenas desagradables, mientras personal sanitario desplazado hasta el lugar, alertado por llamadas de la concurrencia, atendía a algunos de estos señores, según iban apareciendo en el umbral de la casa, visiblemente afectados por temblores de rabia y estupor, incapaces de andar por su propio pie. Se dice que algunos repetían extrañas palabras sin el menor sentido (varios testigos creyeron oír el término "Atlantis"). 

En un momento dado, la troupè procedió a entrar de nuevo en la casa por una puerta trasera y desalojó de muy malas maneras, con de amenazas, y sin mayor miramiento en fin, a los sabios que allí quedaban apercibiéndose de las últimas mediciones. Cuando no quedó nadie ajeno dentro, la puerta se cerró de un fuerte portazo y se escucharon juramentos en nombre de Satanás, guitarrazos, el sempiterno tritono y demás parafernalia relacionada con esa plaga que se da en llamar "heavy metal", que se creía erróneamente erradicada, más propia de edades antiguas y pueblos primitivos.

Las primeras teorías sobre lo ocurrido tienen un cariz entre inverosímil y ridículo. Ante ciertas pruebas de campo y evidencias halladas en los alrededores, se especula sobre grietas en la lógica espacio-temporal, superposición de planos, "pura superchería" según declaraciones a este medio de cierto investigador de prestigio. Hay quien se atreve a ir más lejos, asegurando que allí fueron ejecutados conjuros mágicos prohibidos y largamente olvidados, profanaciones de la certidumbre y perversiones del orden social que se creían relegados a la oscuridad de los tiempos, cuando no simples leyendas, cuentos de abuelas, brujas y comadres.




Por lo demás, el paradero de los miembros del conjunto musical PYLAR sigue siendo desconocido. La policía, que ha solicitado la ayuda de un experto en lenguas orientales, busca a unos tales Eliade y Graves, y a la Srta. Gimbutas, pues se cree que podrían saber algo relacionado con el caso, o estar implicados de algún modo.

lunes, 14 de abril de 2014

El Parto Sagrado



Acto de Poder de Flewotomo de Asclepia, Caminante del Numinoso Círculo Atlante, para celebrar el Equinoccio de Primavera:

Sólo aquel que ha asistido al doble PARTO SAGRADO de una piedra preñada de eones de conocimiento sabe a qué atenerse cuando los portales se abren. Sus vetas se hinchan y supuran sales minerales en un proceso que es eterno y a la vez dura un instante… porque detrás del VELO la ecuación nunca se resuelve si ella misma es solución del TODO.

Mientras más profundizas en lo hermético, este se torna más y más acogedor, hasta que la rigidez de la piedra se relaja y dilata, TAL es el PARTO SAGRADO. En los dos puntos Equinocciales Anuales se fecunda la piedra adorándola y ritualizándola en una MÍSTICA EYACULACIÓN que planta la semilla que posteriormente ha de tornarse CONOCIMIENTO en las hogueras de los Solsticios… tal es pues el carácter ENDOTÉRICO del DOBLE PARTO.

La Diosa dilatada produce la GRIETA, y todo aquel iniciado que se precie puede penetrar en su interior y beber del FLUJO del renacimiento espiritual que se produce. LUZ sobre TINIEBLAS.

RECORDAD.




martes, 14 de enero de 2014

El Rito del Invierno


Acto de Poder de El Tercer Cuerno, Caminante del Numinoso Círculo Atlante:


Era el rito del Invierno, más antiguo que el género humano y destinado a sobrevivirle, el rito primordial que prometía solsticio y primavera después de las nieves; el rito del fuego, del eterno verdor, de la luz y de la música. Y en aquella gruta estigia, vi cómo ejecutaban todos el rito...






miércoles, 8 de enero de 2014

La Sacrosanta Espiral


Acto de Poder para celebrar el solsticio de invierno de Flewotomo de Asclepia, Caminante del Numinoso Círculo Atlante:

En el Principio fué AMMONITE EL SABIO, que por obra y gracia de su Sacrosanta Trascendentalidad logró la Pandemónica Meiosis en HIRUDINEO LA GRAN BABOSA, FLEWOTOMO DE ASKLEPIA (SANGRADOR DE MUNDOS), AQUEL CUYO NOMBRE NO SERÁ REVELADO HASTA EL FINAL DEL TIEMPO LINEAL y por último ELLO, LA IMPERSONALIDAD MANIFESTADA... 

Desde que se recuerda existe el NUMINOSO CÍRCULO ATLANTE... colectivo dedicado a intentar evocar lo sagrado a través de la memoria. Música, letras y arte son instrumentalizados para abrir los portales. He horadado la Gran Mente Piramidal para extraer el bulbo de lo cósmico y he cultivado La Semilla de lo Ignoto...

Estos son 4 objetos fosilizados de poder para invocar a la SACROSANTA ESPIRAL. Obtenidos durante la cosecha senderista posterior al Solsticio. 





... pero tengo miedo, porque los 4 objetos han empezado a funcionar y parecen haber cobrado vida propia. No hay indicios de cordura en la insania y temo haber traspasado la Puerta. La vibración me está sacudiendo desde dentro y el tiempo y el espacio misteriosamente se han Dado La Vuelta. Ya viene, y espero vivir para contarlo...





sábado, 21 de diciembre de 2013

Ritual cíclico del mítico místico



Primera prueba iniciática para el NCA de El viajero estático del espacio errático:


Baila hasta sangrar la última gota, 
deja atrás este mundo y sube al abismo.
Siente el calor de cien soles
y fúndete conmigo.

Escucha como se rompe el universo,
grita y aprieta, lucha con fuego.
Disfruta cortando los hilos del tiempo.
Teje la red que gobierna los deseos. 

Baila conmigo, sube conmigo.
El ritual ya ha sido escrito.
La puerta, la llave, siempre lo mismo.

Unir dos corazones,
destrucción de mundos,
polvo y barro, soplo de vida
dulce veneno y risas.

Oceanos de frío,
enterrados por el calor de un beso infinito.





El viajero estático del espacio errático,
Iniciado del NUMINOSO CÍRCULO ATLANTE.



domingo, 15 de diciembre de 2013

PODEROSO SE ALZA EN MY - Parte 1



 PRÓLOGO

            Esperaba con especial fervor el Samhain del año 2013 de nuestra Era Común. Todos los años vivo con expectación este tiempo, pues grandes y pequeños eventos de mi historia personal han tenido lugar este día. La razón de mi espera era la publicación de Poderoso se alza en My, el primer disco de PYLAR.
            Reservé para su escucha la noche siguiente, a la sazón un sabbath, acompañado de pan, queso y vino, vistiendo camiseta de PYLAR, mi inseparable Pimiento sobre la testa, y cierta predisposicón a lo que iba a afrontar. Pequeños textos crípticos sobre alquimia, tarot, música de las esferas, sabiduría druídica, y misteriosos vídeos de algunos de sus miembros en lugares de poder de la geografía andaluza realizando lo que parecían extraños rituales, ejercieron en mí una gran atracción, pero fue sin embargo la escucha de demos de algunas de sus ideas musicales, publicadas a lo largo de ese año, lo que concentró poderosamente mi atención.
            También el concierto al que tuve el gusto de asistir en Sevilla el 5 de abril, y cierto trato, no por ocasional menos apreciado, que tengo el honor de mantener con algunos de sus miembros, y el conocimiento algunos de sus trabajos musicales previos, causaron esta cierta predisposición a que me refiero.
            Ah, pero uno sabe que anda sobre la senda del conocimiento cuando a pesar de su poca o mucha sabiduría tiene el corazón abierto, y el encanto y la zozobra, la sorpresa, en fin, le salen al paso a pesar de cualquier juicio previo. Que la simple escucha de música brinde, aparte de entretenimiento lúdico, la capacidad de evocar en la imaginación secuencias cinemáticas tangibles como el teclado con el que escribo estas palabras ahora mismo, centrarle en experiencias durante instantes en donde la concepción profana del tiempo carece de sentido alguno, y nutrirle de visiones poderosas, sólo puede calificarse de acontecimiento mágico.
            Así pues, esto ha sido decidido in illo tempore: ofreceré mi experiencia de la primera escucha de Poderoso se alza en My. Mi narración no se refiere tanto a la experiencia en tiempo lineal de un individuo dotado de ego e historia, sino más bien a la de un observador virgen implicado en el mismo acto de experimentarla, pues así me fue dado vivirla. Empero, antes de dar comienzo, permítaseme hacer un poco de historia, pues me parece pertinente.
            La génesis del Numinoso Círculo Atlante se remonta, hasta donde conozco, al año 2005 de la Era Común. Ese año tres hierofantes bajo el nombre de Orthodox aunaron inquietudes y esfuerzos para gestar una obra que a día de hoy es considerada ya un hito en la escena musical ibérica. Me refiero a Gran Poder. Tratar de describir el efecto que con el tiempo han causado en mí sus cuatro piezas sería una tarea que excedería el propósito de este texto. Baste decir que la considero una piedra de toque en el camino de mi trascender por medio de la contemplación del Arte. Gran Poder plasma un sentir particularmente andaluz de su tiempo y de la historia de la Música, de una ortodoxia propia, un entendimiento de la concepción musical más declaradamente profana del siglo XX, a la vez y en suma, la simbiosis de una implementación personal y verdadera del concepto de metal como música con vocación de sobrepasar cualesquiera límites, y el acervo cultural de sus progenitores. A Gran Poder le siguieron Amanecer en Puerta Oscura, que puede ser descrita como una suerte de tránsito a través de la noche oscura del alma, desde su ilusionante comienzo hasta el apogeo, pasando por fases de atasco, rigidez litúrgica, y tender a ciegas un puente sobre el Abismo. Y Sentencia, tristemente poco entendida por quienes no han llegado a ser capaces de superar la forma sólida, patrones y conceptos repetidos largamente. Sentencia el terror blanco, inspirada en la obra maestra de Herman Melville, en la égida del gnosticismo cátaro, un trabajo que supo aunar in extremis tradiciones musicales en principio contrapuestas, tradiciones populares y  clásicas del espacio que la vio nacer.


            Tras la gestación de tan singular trilogía, otros indudablemente influenciados en no desdeñable medida por la suerte de clima creativo que Orthodox supo alumbrar, abrieron otros caminos, partieron en otras direcciones, y llegaron a vislumbrar diferentes facetas del Gran Lienzo. En interés de la historia que trato de exponer someramente, debe hacerse mención pues de Blooming Látigo, otra agrupación de visionarios que han tenido el arrojo de ejecutar obras que, apoyándose en tradiciones contemporáneas, trascienden sus límites formales y se impulsan -no hallo mejor término- centrífugas, en direcciones insospechadas aún para el oyente experimentado. A una escueta y sin embargo sublime colección de temas a sangre y herrumbre desgarrante, le sigió Esfínteres y Faquires, sutilmente extrema, brutalmente visionaria y catártica, superando cualquier definición estilística en una forma propia que presumo no será repetida, pues se intuye fácilmente que sus autores no han sido atrapados por las fuerzas gravitatorias de su creación. Baste como prueba su última publicación hasta la fecha, Testa Exenta, suite que denota una maestría que contrasta con la frescura propia de la ausencia de lastre artístico.


            La obra de Orthodox hasta la fecha concluye, si exceptuamos otras quizá menos ambiciosas, pero no menores en importancia cuando se trata de conocer los caminos, con Baal, un ancla a tierra cuyos extremos despuntan hacia lo alto. Himnos de aproximación, asedio y batalla, que sin embargo cuentan con un prólogo, y sobre todo un epílogo cargado de significación para entroncar con mi testimonio. Baal se abre con Alto Padre, composición que puede ser entendida como un ceremonial de vela de armas: compromiso con el esfuerzo en el viaje y la lucha que han de acontecer, y también en una suerte de reverso moebiusiano, por su paralelismo tanto espiritual como formal, de Alabama del maestro John Coltrane. Quizá las armas van a servir a los actos para los que fueron forjadas, se va a ejecutar un sacrificio, la sangre propia y la sangre ajena será vertida en un mismo receptáculo. Ábrase la Tierra, pues, retornen los hijos a la Madre, sean dioses y hombres fundidos en el crisol de su sagrado Vientre, para que puedan nacer de nuevo.


PODEROSO SE ALZA EN MY


            La llovizna posterna y hace temblar a los que quedamos en pie. El rojo y el líquido gris del sol que se retira nublan mi vista. Tiemblo de frío y expectación, huelo el aroma fecundo de la tierra que empieza a imponerse al hedor de la sangre y la carroña. La Madre se alimenta.
            Dos ya han partido hacia el sureste en busca de otro conocimiento, pero Bar-Gal, el brujo, permanece en pie al lado del dolmen sobre la loma, mirando hacia el oeste, buscando la luna. Los ecos de los pulsos eléctricos que conjura cesan cuando el cielo por fin adquiere el color del plomo, y se hace el silencio al detenerse el mundo. Bar-Gal nos mira uno por uno a los ojos, una mirada severa y hermana que conforta el corazón, y por último levanta la vista y sonríe cálidamente. El canturreo alegre y un tanto retorcido, y el traqueteo a nuestra espalda son prueba de que la rueca vuelve a girar. Todos nos volvemos y sonreímos, es Lengua de Carpa conduciendo el carromato rojo, azuzando firme pero cariñosamente los bueyes negros. Trarames, maestro de los vientos, retira la tela y se sienta en el pescante al lado de Lengua de Carpa, levanta un brazo y se ríe con estrépito a modo de saludo.
            Todos nos relajamos y empezamos a acomodar nuestras ropas y nuestras armas, pero Bar-Gal nos conmina a dejar los metales, pues para el viaje que estamos por emprender, más que como herramienta servirían de estorbo. La única arma que ha de servirnos no se templa con la fuerza y la destreza de los brazos, ni por el poder del agua y el fuego, sino que es la voluntad del espíritu quien la impulsa y quien a la vez ha de supeditarse a ella: la imaginación.
            El carromato rojo ya ha llegado a nuestro círculo, Trarames baja de un salto y nos saluda. Lengua de Carpa retira el telón rojo que cubre la parte trasera del carro y Gamaheo, maestro rítmico, aparece entre dos marmitas llenas de sopa humeante que huele deliciosamente. Ayudamos a bajar las ollas, un odre de vino, pan y escudillas que nos vamos repartiendo. Abrazo a Lengua de Carpa, mi corazón se alegra al contemplar tu sonrisa y el brillo de tus ojos, compañero, y se alegra doblemente con el olor de estas delicias que traéis.
           Todos nos sentamos lo más cómodamente posible al pie de la colina, disfrutamos del descanso y de la comida, hablamos y reímos quedamente. El único calor que nos acompaña es el que el vino infunde a nuestros corazones y el que nos proporciona la mutua compañía, pues antes de lo estamos por afrontar ya no debemos llamar la atención, y no podemos permitirnos un fuego. Acabada la cena, y tras un rato de descanso y conversación, Bar-Gal se pone en pie y nos habla solemnemente.
            Compañeros de discipulado, esta noche celebramos el Samaín, se están abriendo ya las puertas que comunican los mundos. Vamos a atravesarlas y a contemplar algo lárgamente olvidado, aquello que hay al otro lado del umbral. PYLAR postrará el fruto maduro de su siembra ante todos vosotros, un artefacto para ayudaros a detener el mundo, rescatará una música sagrada de los abismos del mito para que resuene poderosamente en el interior de cada uno de nosotros, para que nos devuelva a un espacio y a un tiempo sagrados, donde celebraremos nuestra imaginación y realizaremos actos mágicos. Queridos compañeros de discipulado, ¡escuchad ahora!

1. El Pylar ha sido alzado.

            Sobre la colina, al pié del dolmen ya se encuentran los cuatro. Lengua de Carpa da comienzo a la liturgia entonando un Om que resuena con todo lo que podemos percibir a nuestro alrededor, el aire, el agua, la tierra, la piedra y la escasa vegetación que nos rodea.
            Gamaheo empieza a ejecutar un ritmo marcial y nos encontramos empujando el carromato rojo bajo la lluvia, somos apenas un puñado al paso que marca Gamaheo, Lengua de Carpa ya está en trance, en pie sobre el carromato, entonando sus cánticos lunáticos, mientras Trarames y Bar-Gal conjuran la tormenta en las cimas de las montañas que circundan nuestra marcha.
            Noto los músculos de mis muslos trenzarse, mis brazos y hombros se fibran y mi cuerpo va entrando en calor a causa del esfuerzo, lo que me permite afrontar cómodamente el frío. Mi mente está en silencio, estoy atento a afianzar los pies en la senda que serpentea hacia arriba como una escalera desigual para formar pasos que permitan a mis piernas, a mi espalda y a mis brazos ejercer el esfuerzo firmemente. Escucho a Lengua de Carpa clamar en el viento, o ¿es el viento quien clama a través de su garganta? Escucho el latido de mi corazón acompasado a la marcha de Gamaheo. Puedo sentir los flujos de estática que teje Trarames, casi puedo verlos.
            A cada compás, Bar-Gal amasa pura energía en sus manos que carga el ambiente, tiene que contenerse mientras permite que la tensión crezca. Puedo olerla, puedo sentirla en mi piel erizando mi bello, nutriendo mis músculos, recorriendo mis arterias.


            Según vamos ascendiendo, mi cuerpo se vuelve más seguro en sus actos y mis sentidos se fijan en lo que nos rodea. Los caminos y vueltas que hemos subido no son azarosos: el suelo bajo nuestros pies está escalonado. Miro a mi alrededor, vuelvo la cabeza, levanto la vista y miro la Luna llena asomar entre las nubes que se mueven veloces en el oeste, y como una revelación aparece en mi mente el destino de nuestros pasos, pues estamos ascendiendo por las escalinatas del ziggurat de Ur. Inmediatamente algo me golpea desde dentro, como un tañido que más que aturdirme me despeja: estoy abriendo los ojos y reconociendo las paredes en la luz particular del salón de mi casa una noche sin luna, estoy sentado sobre el sofá con las piernas cruzadas.
            Pero las imágenes que veo también, la sensación de mis músculos hinchados en acción y el viento imponiéndose sobre el sonido de nuestras pisadas y nuestra respiración siguen resonando en mí. Sigo escuchando el ritmo de Gamaheo, los haces eléctricos de Trarames, y la salmodia desquiciada de Lengua de Carpa.
            Al estallar el trueno mi mente se llena de luz, veo a Bar-Gal de pie unos pasos por encima de nosotros, su rostro concentrado en el esfuerzo, tiene los brazos alzados. Miro hacia arriba y puedo observar cada gota caer desde el cielo, iluminada por los rayos que Bar-Gal invoca rítmicamente, una misma nota que se desata a intervalos. Una fuerza increíble me inunda, mi cuerpo se siente poderoso, soy consciente del esfuerzo pero no estoy cansado, un torrente de seguridad me recorre y mis facciones y mi vista se afilan, es un placer sentir la tensión en todo mi cuerpo. A juzgar por lo que veo a mi alrededor, mis compañeros deben estar sintiendo algo parecido, y un fuerte sentimiento, como una intuición, me confirma que es así: siento poder, poder que circunda y fluye entre todos los miembros de la procesión. Bar-Gal sigue atronando, descarga toda la energía que ha reunido en oleadas rítmicas concentradas en una sola y poderosa nota de Do, una y otra vez, con furia, como el tañido de una inmensa campana que resonara lo mismo fuera que dentro de mí, como si no hubiera un fuera y un dentro, aunque puedo sentir los límites de mi cuerpo a través de mi piel, mi pelo, la superficie de mis uñas y mis globos oculares, los tímpanos de mis oídos.
            La nitidez de esta visión sin embargo convive dentro de mí con la realidad del salón esta noche, y más que extrañarme, me maravilla no encontrar contradicción alguna en ello.
            No sé cuánto tiempo ha pasado desde que comenzó nuestra marcha, podrían ser horas. Al parecer hemos llegado a la cima de lo que quiera que sea que hemos ascendido y Bar-Gal detiene su tormenta. Todos sabemos lo que hemos de hacer, formamos un círculo alrededor del círculo interior que ya han formado los cuatro maestros. Somos doce.


            Lengua de Carpa continúa su canto, Gamaheo prosigue con su ritmo y Trarames sigue tejiendo flujos. Las ondas sónicas adquieren una nitidez casi táctil, van formando una columna. Entonces Bar-Gal vuelve a liberar la energía en primero en poderosas oleadas y luego en un flujo constante, que se entrelaza con los demás flujos mientras todo el conjunto va adquiriendo la solidez de la piedra, una columna con remate que parece cambiar constantemente en formas que se superponen: volutas semejantes a astas de carnero, cúspide piramidal, hojas de vid, espigas, un travesaño que da al conjunto una forma en T.
            El sonido se apaga por fin con una última oleada, el eco del Om sigue resonando y los cuatro descansan un apenas un instante antes de levantar las cabeza. Todos contenemos la respiración, regocijaos, pues ¡el Pylar ha sido alzado!

2. El más anciano de los errantes.

            Reunidos en la cima bajo la luz de la Luna, el círculo que formamos me recuerda la disposición de Stonehenge, Bar-Gal, Gamaheo, Lengua de Carpa y Trarames forman el cuadro interior, rodeados de nuestras doce formas monolíticas. Entonces Lengua de Carpa da comienzo a un canto que es más un llamada. Las ondas sonoras de su voz quedan suspendidas en el tiempo y comienzan a arrastrarse hacia atrás. Pronto su cara se transmuta en una mueca mezcla de dolor y resentimiento, y su boca comienza a escupir un nombre, una y otra vez: el nombre del aquel que camina de espaldas. El novio de la Diosa, el que fue escarnecido y cargado de cadenas dobla ahora la curva del tiempo dejando un rastro de maldiciones a su paso.
            A través de Tell el-Muqayyar retrocedemos con la mirada fija en la Luna. Escucho el clamor apagado de la multitud que nos rodea, mis ojos atisban sus rostros gimientes, expresiones huecas, congeladas, mudas, brazos extendidos, dedos crispados que intentan asir el aire. Toda obra estéril ha sido demolida in illo tempore, cada palabra falsa que sirvió de sustento a una liturgia vacía, carente de cimiento, desarraigada, muere sin eco en el aire. Toda la acumulación de tesoros arrancados del Vientre de la Tierra retornan a ella ahora. El cuerno de guerra gime, el tambor pagano y el tritono pueblan el viento en el espacio que ocupamos. Lengua de Carpa, el chamán, precede la procesión invocando al Caos y a la Discordia con un fervor firme a la vez que urgente, diríase casi sexual.


            Espíritu de la Luna, ¡recordad! Nanna, Madre de los dioses astrales, ¡recordad! En el nombre de la alianza declarada entre vos y la estirpe de los Hombres, a vos llamo, ¡escuchad y recordad! De las puertas de la Tierra, ¡a vos llamo! De las cuatro puertas de la Tierra, aquí ¡os ruego! Oh Señora Ella de los dioses, que en el Cielo y sobre la Tierra exaltada estás, Señora Nanna de la estirpe de Annu, ¡escuchadme! Señora Nanna llamada Ki, ¡escuchadme! Señora Nanna, Madre de los dioses de Ur, ¡escuchadme! Señora Nanna, Diosa de la brillante corona de la noche, ¡escuchadme! Hacedor de reyes, Progenitor de la Tierra, Proporcionador del Dorado Cetro, ¡escuchadme y recordad! Poderosa Madre, cuyo pensamiento está más allá de la comprensión de dioses y hombres, ¡escuchadme y recordad! ¡Escuchadme y recordad! Puerta de las grandes Puertas de las Esferas, ¡abríos a mí! Maestro de los Igigi, ¡abrid vuestra Puerta! ¡Abrid vuestra Puerta! ¡Abrid vuestra Puerta!
            Tras el tercer llamado siento la inminencia de algo que me hace consciente de una tensión en mi espíritu, en un instante oigo golpear la sangre como martillos en el interior de mi cráneo, y antes de que sepa qué está ocurriendo, Lengua de Carpa tiembla y brama, el chamán es la Puerta que se abre a la violencia del Maestro, de la Semilla y del Secreto. Escucho al Padre revelar a su progenie el dominio del Fuego, la Piedra, el Símbolo y la Máquina.

            ¡Oh, Nanna! Atravesamos la Puerta mientras los ecos del canto de Lengua de Carpa se apagan.


Ahk Phypro
Iniciado del Numinoso Círculo Atlante